Los gobernadores de Paraguay lideran el proceso de descentralización


Andy Rivas

Consultor Internacional

 

Hoy, la República del Paraguay se presenta como uno de los países con las mayores tasas de crecimiento del mundo (en 2010 con 14,5% de crecimiento detrás de Qatar y Singapur), producto de una mayor liberalización de su economía y de una fuerte inversión extranjera directa. Así, Paraguay es el mayor exportador americano de energía eléctrica, cuarto exportador de soja y octavo exportador de carne bovina en el mundo. Cuenta con Itaipú, la segunda represa hidroeléctrica más grande del mundo, capaz de abastecer el consumo de electricidad del planeta durante dos días. Por todo ello, Paraguay es una maravilla escondida, pero con grandísimos desafíos que acompañan este gran salto de los últimos 8 años.

Paraguay es un Estado unitario que busca en la descentralización las respuestas rápidas, dinámicas, que no es capaz de dar su administración central y departamental. Es un Estado Nacional cuya democracia ha llegado a un proceso de consolidación, pero donde se evidencia que el unitarismo y la fuerte centralización son el principal escollo para un nuevo salto cualitativo en materia económica y de desarrollo humano. En este sentido, se puede destacar la labor ejemplar del actual Presidente del Congreso de la República quien ha impulsado una serie de reformas jamás vistas en la democracia paraguaya moderna.

Los 17 departamentos de Paraguay constituyen la primera división política administrativa del país. Su máxima autoridad, elegida por voto directo, es el Gobernador. La Constitución Nacional de 1992 reconoce a los departamentos y distritos la autonomía política, administrativa y normativa para la gestión de sus intereses, y de autarquía en la recaudación e inversión de sus recursos. Pero en la realidad, la descentralización está en los “papeles”, es vergonzosa y no ha logrado ni la mínima expresión de la descentralización de las Gobernaciones de cualquier otro país de América Latina.

La fundamentación de los constituyentes del año 1992, que en su mayoría eran del interior del país, es que existiera un representante de la administración central en los diferentes ámbitos: salud, educación, cultura, obra pública, y seguridad. Esta figura debía permitir tener un contacto directo con la ciudadanía, detectar sus necesidades reales, y dar respuesta, a fin de poder satisfacer al pueblo paraguayo a través de sus gobernadores. 

Sin embargo la realidad es totalmente distinta a lo buscado con la reforma del 92. En el presupuesto general de gastos de la República, el Ministerio de Hacienda de la Nación tiene la mayor influencia y preponderancia al momento inicial. Esto limita desde un comienzo que los Gobernadores puedan introducir o hacer énfasis en sus requerimientos. Sólo es posible en el Congreso de la Nación. En el año 2014, los Gobernadores de la República del Paraguay han logrado un incremento de su presupuesto que ronda el 12% en relación al año anterior. Esto se debe al trabajo personal y de acción responsable de los Gobernadores del Paraguay que buscan fortalecer la democracia moderna con descentralización responsable y ejecutable.

Algunos Gobernadores de los Departamentos del Paraguay han sido ejemplares en sus acciones por modernizar sus administraciones, llevar dinamismo a su gestión y producir un desarrollo económico que repercuta en un desarrollo de capital humano notable. Su lucha y promoción de la descentralización se ha hecho escuchar en los debates parlamentarios y han llevado su natural reclamo al Presidente de la República. Han logrado un progreso inicial en el proceso de descentralización, pero los funcionarios con mentes que no se adecuan a los tiempos actuales de las administraciones estatales latinoamericanas han estado entorpeciendo el desarrollo necesario. Entre estos gobernadores paraguayos, quien han recibido aplausos de la ciudadanía y reconocimientos internacionales se encuentran: Pedro González, Gobernador del Departamento de Amambay; Rodolfo Friedmann Gobernador del Departamento de Guaira; Blas Lanzoni, Gobernador del Departamento Central; Justo Zacarías, Gobernador del Departamento de Alto Paraná; Carlos María López, Gobernador del Departamento de Cordillera; Derlis Maidana, Gobernador del Departamento de Misiones y Luis Gneiting, Gobernador del Departamento de Itapúa.

El desafío es gigantesco ya que los gobernantes del Paraguay deben demostrar que están a la altura de las circunstancias que la consolidación de la democracia paraguaya reclama.

 


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