El Foro del Azuay pone de relieve que el turismo puede ser un factor clave de desarrollo

El Foro Turismo y Desarrollo Regional, organizado ORU Fogar el pasado 3 de julio, juntamente con el Gobierno Provincial de Azuay como anfitrión y GLOCAL, que aportó el conocimiento técnico, y el apoyo del CONGOPE, no dejo lugar a dudas de que el turismo puede ser un factor clave de desarrollo.

Los 45 ponentes participantes estuvieron de acuerdo en que todos los territorios tienen algo que mostrar. Hay quién tiene patrimonio natural, y hay quién lo tiene cultural, pero hay también quién cuenta con una gastronomía que ofrecer. Se vio, incluso, que se pueden aprovechar los flujos de turismo religioso. En una expresión muy gráfica, se dijo que “se puede sacar provecho turístico tanto de un glaciar, como de un desierto”.

Ya en la inauguración, Maximiliano Mauvecín, director de GLOCAL, abundó en este argumento y explicó que el turismo es el sector económico más ligado al territorio. “Una industria -dijo- puede deslocalizarse e irse a otra parte, en función de que le ofrezcan mejores condiciones económicas, salarios más bajos o que haya mejores profesionales. Un paisaje, el patrimonio cultural, e incluso los hoteles, sin embargo, no se pueden deslocalizar”. Por ello reclamó más atención de los gobiernos regionales al sector.

En la misma sesión inaugural, Richard Campbell, director de Cultura y Turismo de la Organización de Estados Americanos OEA y Heitor Kadri, director de la Oficina Regional de ONU Turismo para las Américas, animaron a las regiones a asumir un rol de liderazgo. Campbell destacó el papel determinante que desempeñan las regiones para contribuir al desarrollo del sector. Esta visión fue respaldada por Heitor Kadri, quien enfatizó que, ante la movilidad de millones de personas a nivel global, es imperativo contar con una gestión regional inteligente y coordinada.

Pero fue el presidente de ORU Fogar, Rachid el Abdi, quién argumentó que la escala regional es el eje estratégico para maximizar el potencial turístico y convertirlo en una herramienta real de transformación económica y social. Explicó que las regiones tienen el rol de articular diferentes actores. Para el presidente de ORU Fogar, las regiones son el eslabón necesario. "Las regiones actúan como un enlace natural entre el nivel local y el nacional, pero, además, son el espacio idóneo para propiciar alianzas público-privadas sólidas, así como para integrar al mundo académico y social en una planificación estratégica que garantice resultados duraderos", afirmó.

El prefecto del Azuay, Juan Cristobal Lloret, completó el argumento explicando que el ámbito regional puede ser determinante para que los beneficios del turismo lleguen a partes del territorio donde la pura dinàmica de la oferta y la demanda no los llevaría, además de poder hacer partícipe a todos los sectores sociales.  Según Lloret: “las regiones tienen la facultad de dirigir los flujos turísticos mediante estrategias específicas hacia zonas del territorio históricamente excluidas, asegurando que los beneficios económicos lleguen a sectores sociales que, de otro modo, no podrían aprovechar este recurso”.

A partir de estas premisas, la jornada se convirtió en un espacio de reflexión fundamental sobre el rol del turismo en la planificación territorial y puso de relieve que, lejos de ser una actividad aislada, el turismo es un motor transversal de desarrollo económico, sostenibilidad y cohesión social. El foro fue también un escaparate de intercambio de experiencias. Representantes de regiones de España, Marruecos, Costa de Marfil, Argentina, Perú, Chile, Brasil o México compartieron sus buenas prácticas turísticas, debatiendo sobre cómo la planificación regional puede transformar la identidad territorial en un activo de desarrollo sostenible.

Se vieron ejemplos de cómo el patrimonio se convertía en un recurso turístico en Costa de Marfil, en los Andes peruanos o en Ecuador. Otro espacio vio las posibilidades de aprovechar el turismo MICE (reuniones, congresos y ferias), viendo el trabajo realizado en este sentido en realidades tan diferentes como la Provincia de Córdoba o el Consejo Regional de Rabat Salé Kénitra. Ponentes de Ecuador, España, Argentina o Brasil expusieron en otra mesa redonda su experiencia de aplicación de Inteligencia Artificial al sector turístico. La sesión “Turismo, gastronomía y soberanía alimentaria” mostró como País Vasco o Azuay y Manabí en Ecuador han convertido su gastronomía en un recurso turístico de primer orden.

Pero el Foro se completó con sesiones en las que gobernadores y presidentes regionales de geografías diversas explicaban sus experiencias de cooperación público-privada en el ámbito turístico, mientras otros mostraban proyectos turísticos en los que se estaba implicando a sectores jóvenes de la población. Una sesión abordó, asimismo, el debate sobre cómo financiar infraestructuras turísticas, en la que no se descartó la posibilidad de aplicar tasas turístico de ámbito regional.

Más allá de los representantes institucionales, el Foro contó con acreditados especialistas como Jaime Guazzini, presidente FEDESUD (Federación Sudamericana de Turismo), Alain Jordá, experto catalán en turismo y desarrollo económico territorial o Mauricio Ferro Rettig, director de Smart Planet. Y destacadas fueron también las contribuciones de la sociedad civil y económica ecuatoriana, particularmente las azuayas.

Diversos ponentes no evitaron señalar que flujos descontrolados de turistas, lejos de ser un factor de desarrollo, podían tener efectos perniciosos para las poblaciones receptoras. Se expusieron ejemplos de cómo la presencia de turistas podía desbaratar el mercado de la vivienda. Pero se mostró también que, junto a un turismo que podía reforzar la identidad, podía haber otro despersonalizador que desdibujaba la cultura autóctona y que podía degradar el patrimonio natural, cultural o histórico. Muchos hablaron de respetar la capacidad de carga y casi todos los ponentes señalaron la necesidad de que el turismo fuera sostenible. Hubo quién defendió -incluso- que debía ser regenerador.

En el momento de la clausura, el secretario general de ORU Fogar, Carles Llorens, afirmó que el Foro había ratificado el partenariado con el Gobierno provincial del Azuay, que provenía de la fundación de la organización el año 2008 y que consolidaba la provincia como un referente clave del regionalismo en América Latina. Pero, dijo, abría también una línea de colaboración con GLOCAL que debe permitir que las regiones de todo el mundo continúen poniendo su atención en el turismo. Así, acabó agradeciendo el trabajo conjunto al prefecto Juan Cristóbal Lloret y a Maximiliano Mauvecín, y a sus respectivos equipos.

En definitiva, el Foro, que finalizó con la lectura del Manifiesto del Azuay, aprobado por la Asamblea anual de ORU Fogar, reafirmó el compromiso de ORU Fogar y sus socios por seguir impulsando modelos de gobernanza donde la región sea la protagonista del futuro económico y social de sus comunidades.

Manifiesto del Azuay

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