Subsidiaridad y respuesta a la crisis económica

El mercado global se está viendo afectado por una profunda y prolongada crisis económica y financiera que ha tenido importantes repercusiones en toda Europa. A partir de la crisis del euro de 2008, todos los Países han conocido las dificultades que entraña la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Ante esta realidad de incertidumbre y crisis económica en el escenario global, se aprecian dos tendencias contrapuestas: recentralización vs. subsidiaridad. Euskadi es firme defensora de la aplicación de políticas de descentralización que respeten el principio de subisidiaridad. Este modelo, desarrollado por lo que en Europa se denomina una “entidad subestatal que goza de competencias legislativas y de un gobierno ejecutivo”, ha demostrado ser más efectivo a la hora de hacer frente a los efectos de la adversa situación que estamos padeciendo. 

Cuando el contexto es tan complejo como el que estamos viviendo, todos los actores institucionales, políticos, económicos o sociales deben involucrarse en la resolución de la crisis y contribuir a paliar los efectos que produce en la sociedad. No es difícil reconocer que las “entidades subestatales” nos encontramos más cerca de esos agentes sociales y económicos y, por ende, de la población. 

Haciendo uso de esas competencias legislativas, los gobiernos subestatales podemos actuar reactiva y proactivamente en el diseño e implementación de políticas anti-crisis, con resultados más positivos y eficaces. Este mismo principio es de aplicación también en el seno de Estados compuestos por realidades nacionales o territoriales diversas y con una acusada personalidad propia, como la vasca.

Además, el principio de subsidiaridad lleva aparejada la puesta en práctica de las tres premisas básicas de la gobernanza contemporánea: transparencia, responsabilidad y participación ciudadana. Así, el Gobierno debe explicar y comunicar mejor la aplicación de sus políticas públicas y la evaluación de sus resultados; debe ejercer los poderes competenciales otorgados asumiendo plena responsabilidad ante la ciudadanía; y debe propiciar la participación, en el diseño, valoración de prioridades y ejecución de las iniciativas que desarrolla a través de su función pública.

Este ha sido el caso de Euskadi, donde hemos puesto en marcha una política orientada desde el principio de la subsidiaridad que se ha demostrado eficaz  en la respuesta a la situación de crisis económica y desempleo.

Por todo ello, no podemos sino sentirnos satisfechos de que la próxima Asamblea de ORU, a celebrar en Rio de Janeiro en Abril del 2016, hable de estos temas. En estos tiempos en que más de uno tiene la tentación de recentralizar, será muy útil que nos ocupemos de los temas que nos son más propios y que rescatemos del diccionario este concepto de subsidiariedad que algunos tienen tan olvidado. 

 

Iñigo Urkullu

Lehendakari del Gobierno Vasco

 


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